|
09/09/2010 11:49:59
Ofrenda a Nuestra Señora de la Vega en la Celebración de su Fiesta el 8 de Septiembre de 2010
|
||
|
Noticias Relacionadas
Fiesta chií para celebrar la retirada estadounidense de Irak
10/02/2012 09:12:28 El Museo Guggenheim de Bilbao revive los agitados años 70 y 80 en una especial Fiesta de Carnaval 03/02/2012 21:58:40 Fiesta Hotel Group presentará en FITUR todas las novedades de sus marcas principales 10/01/2012 12:02:22 Fiesta Hotel presenta sus novedades en Fitur 2012 28/12/2011 17:49:45 Organizan este viernes la 'IV Fiesta de Nochevieja para Singles' de toda España en Lucena 31/12/2010 09:30:00 |
Santa María de la Vega, Patrona de Salamanca y su Tierra Postrado ante tu imagen, en nombre de todos los salmantinos, como lo hemos hecho sin interrupción todos los alcaldes en estos últimos tiempos, siento la inmensa alegría de admirarte como la mujer más ensalzada a lo largo de los siglos, en cuya alabanza quiero advertir presentes a todas las mujeres salmantinas que en la sucesión de los tiempos han contribuido con su sabiduría, con su coraje, con su sacrificio, con su trabajo y sobre todo con su amor, a construir un mundo donde, unido lo humano y lo divino que se encierra en cada persona, se pudiera vivir en armonía y sin sobresaltos el camino hacia la fraternidad universal, declarada por tu Hijo en el Evangelio. Ellas mejor que nadie saben lo sublime y sacrificado que es ser madre, lo que es sufrir, lo que es amar, y son el espejo más claro y limpio del amor de Dios a todos los hombres. Con razón el ángel Gabriel te proclamó "bendita entre todas las mujeres". Fuiste una mujer con alegría cuando cuidabas tu hogar, sacando agua del pozo, preparando la comida, cosiendo la ropa, como lo hicieron, ayer y hoy, tantas esposas y madres. Entra, por favor, en los hogares de nuestra Salamanca y dales ánimo a todas las que, trabajando fuera del hogar, sacan tiempo para llevar la casa y atender a sus esposos e hijos. No permitas la violencia entre los esposos. Aleja de nosotros esta cruel epidemia que tanto nos entristece. Tú sabes lo que nos duelen estos desgarrones sangrantes del tejido social y el daño que ocasionan a los hijos, que se convierten en tallos dañados de la arboleda, donde todos nos cobijamos. Bien conoces que nada hay más trágico y doloroso en este mundo que las lágrimas de una madre atribulada, acosada por el sufrimiento. Estuviste serena y fuerte junto a la cruz de tu Hijo, que a la vista de todos, era un condenado a muerte ¡Cuántas mujeres salmantinas sufren y lloran en silencio, ante los problemas de los hijos! Ante la cama del hospital donde la vida joven se escapa sin poderlo remediar; angustiadas por su impotencia ante la adicción al veneno de la droga, del alcohol o de la apatía para el trabajo; ante el paro laboral de los miembros de la familia y ante tantas situaciones dolorosas que siempre vienen a dar al centro del corazón de las madres. Lentamente las salmantinas se van incorporando al mundo laboral, aunque más lentamente todavía, se van reconociendo sus derechos. Ayúdanos a que esta injusticia se acabe borrando de nuestra sociedad. Que la mujer que trabaja sea consciente de su dignidad, y si ha de ser fiel en su tarea laboral, no es menos justo que la sociedad, por medio de sus leyes, vaya configurando un entramado social donde a cada trabajadora se le dé lo que le corresponde. Igual trabajo e igual responsabilidad están exigiendo igual trato e igual remuneración. Fuiste una mujer dichosa por tu fe, pues eres la primera cristiana en el seguimiento de tu Hijo Jesucristo. Vuelve tus ojos hacia nuestros conventos y monasterios, donde grupos de mujeres salmantinas, llamadas a buscar el rostro de Dios por medio de la oración, la contemplación y el trabajo, quieren seguir tu ejemplo cuando guardabas en tu corazón lo que le oías a tu Hijo, el cual es la imagen visible del Dios eterno y misterioso que desborda nuestro conocimiento. Y es, además, el camino más cierto y seguro para llegar a sentir en lo más hondo del corazón la grandeza divina. A otras mujeres, lejos de su tierra y de su familia, circunstancias adversas de la vida, las convierten en esclavas de inicuo placer, mientras el envilecimiento más inhumano se aprovecha y enriquece de la bajeza que emponzoña la dignidad humana de cualquier mujer. Manda a nuestra tierra mujeres fuertes y audaces que se jueguen su propia vida para rescatar a estas nuevas cautivas, pisoteadas en lo más sagrado de su naturaleza. Ante tu presencia queremos poner su sufrimiento para que en los momentos de desesperación sientan que les llega un consuelo que, aunque lo ignoren, les llega de tu mano, por medio de otra mujer. Todos nacemos y morimos solos, aunque en medio de este paréntesis, nuestra misma condición humana está reclamando la compañía. Algunas veces, en la vida, la soledad se hace angustia que se precipita contra la existencia de la mujer, porque la muerte le arrebató al esposo y los hijos se marcharon a erigir su propio hogar. Mira el desamparo de tantas mujeres de nuestra sociedad que, colmadas de años y escasas de medios económicos, sufren la ausencia de los hijos, que las visitan por mero cumplimiento. Necesitamos tu favor que nos haga ver a los que tenemos la obligación de velar por el bien de todos los ciudadanos, la ayuda que debemos prestarles, asistiéndolas en sus casas, por medio de servicios sociales, si así lo desean, o proporcionándoles lugares de acogida, donde puedan pasar felices los últimos años de sus vidas. La agudeza intuitiva que corona la inteligencia de la mujer salmantina se va abriendo paso en las aulas, las empresas, el foro y los laboratorios ¡Cuántas horas de paciente espera supone una investigación para poder arrancar un secreto al cosmos, o una noticia cierta del pasado histórico o lograr que brille la justicia y así remediar los sufrimientos de los enfermos y procesados, aliviar la dureza del trabajo humano e iluminar el tiempo pasado! Ayúdalas a conseguir la constancia necesaria ante el microscopio, el ordenador o la documentación de los archivos y las excavaciones. Y ante la apatía de algunos de nuestros muchachos, propia de sus pocos años, paralizada aún más por las escasas y oscuras perspectivas que les ofrece el futuro, ayúdalas en su intento profesional de animarles a poner los ojos en su propio porvenir y a construirlo con deliberado esfuerzo. No queremos olvidar a ese gran grupo de mujeres que renunciaron a su derecho a ser madres, para serlo de un número más amplio de hijos en los centros asistenciales, en las instituciones de promoción y ayuda, en los barrios marginados, en los países pobres, como cooperantes o misioneras o voluntarias, siempre como ayuda generosa ante el sufrimiento humano. Suscita vocaciones de este linaje de mujeres, que por amor a Dios y al hombre necesitado, ofrezcan su vida para servir generosamente a los demás. Que ninguna mujer salmantina quede fuera de tu maternal protección. A todas las pongo bajo tu solícita mirada. Abre, madre, tus brazos... Hoy queremos que tu corona sean las mujeres de nuestra tierra. Abre, madre, tus brazos para acoger a nuestras madres, esposas, hijas, hermanas, empleadas, profesionales, educadoras, religiosas de acción y contemplación, universitarias, marginadas o privadas de libertad. QUE ASÍ SEA |
Servicios
Diarios Radios Boletines Videoteca Especiales Publique su Noticia
Añada su Empresa
Publicidad
|
| Condiciones de Uso | Aviso Legal | Condiciones de Contratación | Política de Confidencialidad | Publicidad | Colaboradores |
|
Diario Salamanca www.diariosalamanca.com Diario digital con informacion y noticias actualizadas al minuto. Diario Salamanca es parte del grupo de comunicacion Edicosma, integrado por mas de 200 diarios digitales al servicio de la informacion. © Diario Salamanca 2012 |